ANTES Y DESPUÉS DE CANTAR CALIBRA TU VOZ PARTE 2
“La mente no domina el cuerpo, sino que se convierte en cuerpo. Cuerpo y mente son una sola cosa” - Candace Pert.
Si bien existen muchas teorías de qué es la mente y cómo funciona, podemos de forma general decir que la mente es la energía servida del propio cerebro, del cuerpo y del entorno para sacar conclusiones y sobrevivir, la mente es la entidad que lleva a cabo todos nuestros procesos psicológicos, en ella fluyen esos complejos y maravillosos sistemas como el motivacional, el afectivo, el conductual y el perceptivo, necesarios para actuar, aprender y comprender lo que nos rodea. La mente es una entidad abstracta que integra la consciencia, y una infinidad de procesos cognitivos, que se manifiesta a través de redes neurológicas y se desarrolla mediante nuestra experiencia e interrelación con el contexto que nos rodea. La mente modifica el cerebro, que es el soporte biológico de nuestra mente, aquello que pensamos y sentimos puede alterar su anatomía y conectividad. La mente funciona de dos modos: consciente e inconsciente. Nuestra mente consciente hace funcionar nuestra consciencia, memoria de trabajo, control de impulsos, toma de decisiones, autocontrol emocional, imaginación y creatividad, resolución de problemas, razonamiento lógico y reflexión, mientras que nuestra mente inconsciente está relacionada con nuestra intuición, aprendizajes basados en la asociación de estímulos, procesamiento automático de la información, procesamiento de hábitos y habilidades motoras que se llevan a cabo de modo automático. El universo mental carece de materia, no es un entramado de neuronas en el interior de una cavidad craneal. Es una dimensión sin forma, pero tan poderosa que define lo que somos y el modo en que procesamos la realidad, por eso es importante recordar que “lo que pensamos determina lo que nos sucede, por lo que, si queremos cambiar nuestras vidas, necesitamos estirar nuestras mentes.” - (Wayne Dyer.)
En muchas ocasiones, son los bloqueos mentales o los traumas no procesados los que no nos permiten fluir con nuestra voz, y no la falta de capacides para cantar, o clases de canto, creencias limitantes como: “yo no tengo oído musical”, “no tengo voz para cantar”, “es que yo no vengo de una familia de cantantes o músicos”, es que no llego a la nota porque mi voz no me da para más”, “no puedo cantar eso porque mi profesor me dijo que yo no soy soprano”, “soy desafinado, nunca lograré cantar”, son un sin fin de falsas ideas que muchas veces no son más que trampas de la misma mente o ideas que hemos integrado por darle más valor a la subjetividad de otra persona en vez de confiar en nuestra voz y en nuestra propia capacidad de materializar lo que deseamos expresar con ella. Es por esta razón que me gusta invitar a las personas a considerar poner atención a su mente, a su salud mental, ir a terapia, porque puede que la razón de no poder lograr los objetivos vocales de comunicación o expresión artística puede tener origen en nuestra mente. Dentro de las acciones que sugiero para complementar la práctica vocal recomiendo el mindfulness, habituarse a verbalizar afirmaciones positivas, disponerse a estar en un "mood" de mente positiva, meditar diariamente también tiene muchos beneficios para las personas en general. Todas estas actividades nos pueden ayudar positivamente, pero no olvidemos que si necesitamos atender nuestra salud mental y emocional siempre es importante llevar a cabo el proceso con apoyo profesional. Poder regular lo que está pasando en nuestra mente cuando estamos cantando o buscando lograr un objetivo vocal puede ser crucial, ya que influye directamente en nuestro estado emocional y este nos puede facilitar o dificultar la efectividad de nuestra voz.
“Las emociones son invasivas, pero las podemos controlar” - Susana Bloch.
(Continuará...)

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