ANTES Y DESPUÉS DE CANTAR PARTE 5
CANTAR AQUÍ Y AHORA
"Cada cantante es un instrumento musical vivo, orgánico y al igual que cualquier otro debe calibrarse, armonizando cuerpo, emociones y técnicas para el logro de objetivos vocales. Cada parte de nosotros es irremplazable, por ello debemos cuidarnos en todas las dimensiones que nos componen, incluyendo mente, corazón y espíritu. "Calibrar la voz" facilita el entrenamiento vocal, la interpretación y performance, desde el autoconocimiento y propiocepción para emitir nuestra propia y mejor voz en el momento presente"
Todos los aspectos mencionados en las publicaciones anteriores previamente son de suma relevancia, pero dejé lo más importante para el final, y mi consejo principal es disfrutar, pasarlo bien, evitar juzgarnos y justificarnos, entender que la voz nos va a salir según como estemos y como nos sintamos en el momento y ¡ya está! Si algo no sale “perfecto” o como yo esperaba no pasa nada, no somos robots, no somos instrumentos creados en serie, cada persona tiene su voz, sus fortalezas, sus debilidades, objetivos vocales, algunos cantan por cantar, otros para dedicarse a ello profesionalmente, otros por que su hobbie o trabajo es cantar en una banda tributo, otros usan el canto como terapia, para sanar, etc. Por lo mismo, no hay reglas que apliquen para todos por igual, algunos necesitarán atender la condición y salud física, otros necesitarán poner atención a su salud mental, otros derechamente necesitarán entrenamiento vocal orientado a algún estilo musical en particular, otros requerirán hacer ajustes en los hábitos alimencicios, otros en la higiene del sueño... cada cual, desde el autoconocimiento sabra que debe ir ajustando para ir "calibrando la voz".
Personalmente creo que lo mejor del acto de cantar, al igual que otras disciplinas artísticas y deportivas, es que combate la depresión y la ansiedad, el que canta su mal espanta, pero principalmente, cuando el sonido comienza a salir de nosotros nuestro foco debería estar siempre en nosotros, aquí y ahora. El acto de cantar es una oportunidad para conectarnos con nosotros mismos en tiempo presente, donde no importa el ayer, ni el mañana, momento en el cual podemos escuchar y sentir nuestro cuerpo vibrando y escuchar nuestra propia voz. Muchas veces nos preocupa el resultado, si llegué a la nota o llegué apenas o no llegué, y nos frustra el hecho de no haber alcanzado esa perfección, y es que la perfección no se alcanza, porque no existe, y mientras más nos preocupa el sonido final, más nos tensamos, en vez de confiar en nosotros y en que nuestro cuerpo sabrá lo que tiene que hacer y para ello debemos permitírselo, muchas veces nuestra necesidad de controlarlo todo nos genera una tensión de la que no somos conscientes que solo nos jugará en contra. Antes de que la voz sea escuchada, hay esfuerzo muscular previo que la hace posible, comandado por nuestros pensamientos, por eso en vez de escuchar el sonido final, escuchemos con anterioridad nuestro cuerpo, mente y emocionalidad.
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